Vuelta a la rutina: 5 productos de casa que merece la pena revisar
La vuelta a la rutina también puede ser una buena oportunidad para revisar algunas de las cosas que utilizamos todos los días.
Después del verano volvemos a los horarios habituales, recuperamos las rutinas y hacemos de nuevo esas compras que durante las vacaciones quizá habían quedado en segundo plano.
Y entre esas compras hay productos que utilizamos prácticamente sin pensar.
Papel higiénico. Papel de cocina. Bayetas. Film transparente. Bolsas para la compra.
Son productos cotidianos, pero precisamente por eso merece la pena detenerse un momento y preguntarnos si seguimos comprándolos y utilizándolos de la misma manera.
No hace falta cambiarlo todo. Podemos empezar por cinco productos concretos y plantearnos si existe una alternativa reutilizable, si podemos reducir su consumo o, simplemente, si podemos elegirlos mejor.
1. Papel higiénico: revisa qué estás comprando
Empezamos por uno de los productos más básicos del hogar.
El papel higiénico forma parte de nuestra rutina y es un producto que todos los hogares necesitan. Por eso, más que preguntarnos si podemos dejar de utilizarlo, tiene sentido fijarnos en qué papel compramos y qué características tiene.
Podemos mirar aspectos como:
- cuántos rollos contiene el paquete
- cuántos metros tiene cada rollo
- cuántas capas tiene
- qué fibras se han utilizado
- cómo está presentado
- si contiene perfumes
- qué tipo de envase lo acompaña
El número de rollos, por ejemplo, no siempre nos dice cuánto papel estamos comprando.
Dos cajas de 24 rollos pueden contener cantidades diferentes si los metros por rollo no son los mismos.
En WIAR, nuestros rollos de papel higiénico de bambú y reciclado tienen 28 metros por rollo, por lo que una caja de 24 contiene 672 metros de papel.
Conocer estos datos nos ayuda a comparar productos más allá del número que aparece en grande en la caja.
2. Papel de cocina: ¿realmente necesitamos utilizarlo para todo?
El papel de cocina es otro producto que utilizamos constantemente.
Para secar una superficie, absorber agua, limpiar una mancha, retirar grasa o secarnos las manos.
Y aquí sí podemos hacernos una pregunta sencilla:
¿Necesito papel de cocina para esta tarea?
Para algunas situaciones, un paño o una bayeta lavable puede cumplir perfectamente la misma función y reutilizarse muchas veces.
Para otras, el papel de cocina resulta práctico y difícil de sustituir.
Por eso, no se trata de eliminarlo completamente, sino de utilizar cada opción cuando realmente tiene sentido.
Si utilizamos un paño reutilizable para limpiar una mesa, por ejemplo, no necesitamos gastar varias hojas de papel cada vez.
Y cuando necesitamos papel de cocina, podemos prestar atención también a cuánto utilizamos.
Una hoja puede ser suficiente para una tarea que antes hacíamos automáticamente con dos o tres.
En WIAR apostamos por el papel de cocina de bambú en un formato sin plástico, pero también creemos que consumir mejor no significa consumir más.
3. Bayetas y estropajos: pequeños productos que utilizamos muchas veces
Las bayetas y los estropajos son otro buen ejemplo de productos que quizá nunca nos paramos a revisar.
Los utilizamos para limpiar la cocina, el baño, superficies, mesas…
Y algunos formatos están pensados para desecharse después de un periodo relativamente corto de uso.
Una alternativa sencilla puede ser utilizar bayetas lavables y reutilizables, siempre que se adapten a la tarea que queremos realizar.
La clave está en alargar la vida útil del producto.
En lugar de comprar y tirar continuamente, podemos escoger productos que podamos lavar, mantener y volver a utilizar.
No siempre necesitamos la alternativa más sofisticada.
A veces, simplemente, un producto que puede utilizarse muchas veces tiene más sentido que uno diseñado para terminar en la basura después de poco tiempo.
4. Film transparente y papel de aluminio: ¿podemos reducir su uso?
EEn la cocina también encontramos otros productos que utilizamos casi por inercia.
El film transparente y el papel de aluminio son dos ejemplos.
Para conservar determinados alimentos pueden resultar útiles, pero no siempre son imprescindibles.
Podemos sustituirlos en algunas situaciones por:
- recipientes reutilizables
- tapas
- tarros
- fiambreras
- envoltorios reutilizables
No significa que tengamos que eliminar completamente el film o el aluminio de nuestra cocina.
Simplemente podemos preguntarnos antes de utilizarlos:
¿Necesito realmente un producto de un solo uso para esto?
Si la respuesta es no, quizá tengamos una alternativa que podemos utilizar muchas más veces.
Además, reducir el consumo de productos de un solo uso es uno de los enfoques que recoge el Ministerio para la Transición Ecológica dentro de las medidas de prevención de residuos y reducción de plásticos.
5. Bolsas para la compra: un cambio muy sencillo
Este probablemente sea uno de los cambios más fáciles de incorporar a la rutina.
Si todavía utilizamos bolsas de un solo uso para determinadas compras, podemos sustituirlas por bolsas reutilizables, cestas o carros.
Y no solamente para la compra grande.
También podemos llevar bolsas reutilizables pequeñas para frutas, verduras o compras imprevistas.
MITECO recomienda precisamente sustituir las bolsas de plástico de un solo uso por alternativas reutilizables como bolsas de compra, cestas o carros.
Es un cambio sencillo porque no requiere modificar lo que compramos.
Solo cambia cómo lo transportamos.
Y, una vez incorporado el hábito, prácticamente dejamos de pensar en ello.

No se trata de cambiarlo todo de golpe
Estos cinco ejemplos tienen algo en común.
Ninguno requiere transformar completamente nuestra casa.
No necesitamos tirar lo que tenemos y comprar cinco productos nuevos para empezar a consumir de una manera diferente.
De hecho, si tenemos productos que todavía podemos utilizar, lo más lógico suele ser aprovecharlos antes de sustituirlos.
Cuando llegue el momento de comprar de nuevo, entonces podemos plantearnos si existe una alternativa reutilizable, un formato diferente o un producto que encaje mejor con lo que buscamos.
Porque consumir de forma más consciente también significa evitar compras innecesarias.
Empieza por aquello que utilizas más
Una buena forma de empezar es fijarnos en los productos que utilizamos constantemente.
Si algo lo utilizamos una vez al año, cambiarlo probablemente tendrá poco impacto en nuestra rutina.
Pero si utilizamos algo cada día, cualquier pequeño cambio se repite muchas veces.
Por eso tiene sentido empezar por productos como el papel higiénico, el papel de cocina, las bayetas o las bolsas de compra.
No porque tengamos que sustituirlos obligatoriamente, sino porque son elementos que forman parte de nuestro día a día.
¿Y qué hacemos con lo que ya tenemos?
Esta parte también es importante.
Si en casa tienes varios rollos de papel de cocina, un paquete de bayetas o varios rollos de film, no necesitas deshacerte de ellos para empezar a consumir de otra manera.
Puedes utilizarlos.
Y cuando se terminen, decidir qué quieres comprar a partir de entonces.
La sostenibilidad no consiste en acumular productos nuevos para sustituir a los antiguos.
También consiste en aprovechar los recursos que ya tenemos.
Una pequeña revisión para septiembre
La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para hacer una revisión rápida.
No de toda la casa.
Solo de cinco productos:
Papel higiénico: ¿sé realmente qué estoy comprando y cuánto contiene cada rollo?
Papel de cocina: ¿puedo utilizar un paño reutilizable para algunas tareas?
Bayetas y estropajos: ¿puedo elegir opciones lavables y reutilizables?
Film y aluminio: ¿puedo sustituirlos en algunas ocasiones por recipientes o envoltorios reutilizables?
Bolsas de compra: ¿llevo siempre alguna reutilizable conmigo?
Cinco preguntas muy sencillas.
Y no hace falta responder que sí a todas.
Elegir mejor también forma parte de la rutina
No existe una casa perfecta ni una lista universal de productos que todo el mundo tenga que sustituir.
Cada hogar tiene sus necesidades.
Lo interesante es empezar por observar nuestros propios hábitos y preguntarnos si podemos mejorar alguno de ellos.
A veces será utilizando menos.
Otras veces, reutilizando.
Otras, eligiendo un producto diferente cuando llegue el momento de comprar.
Y en otras ocasiones, simplemente comprando solo lo que realmente necesitamos.
En WIAR creemos que un buen producto está pensado para cumplir bien su función, pero también que detrás de cada compra hay decisiones que merece la pena conocer: los materiales, el formato, el envase y la manera en la que utilizamos aquello que compramos.
La vuelta a la rutina no tiene por qué ser empezar de cero.
Puede ser simplemente una buena ocasión para revisar nuestros hábitos y empezar por un pequeño cambio.

